La teorÃa del mal menor-EL TIEMPO 2006-01-05
MARÃ?A JIMENA DUZÃ?N
Mientras América Latina gira hacia la izquierda y Estados Unidos mira con recelo y sorpresa el triunfo de Evo Morales en Bolivia, que se sumarÃa al muy probable de la Bachelet en Chile, al de Ollanta Humala en el Perú (si sigue subiendo en las encuestas), y al de López Obrador en México, en Colombia, lo más seguro es que Ã?lvaro Uribe sea reelegido por los colombianos y se consolide asà un régimen de derecha sin precedentes históricos, que estarÃa cómodamente sustentado en la teorÃa del mal menor.
Me explico. Mientras Uribe mantenga su polÃtica de seguridad democrática, sobre todo durante las vacaciones y puentes; y mientras logre demostrar su eficacia en el mejoramiento de algunos Ãndices de violencia, al Presidente se le puede perdonar todo. Es decir, ni su lado oscuro, ni sus desaciertos, ni sus errores se le van a cobrar. E, incluso, podrá ser acreedor a ciertas licencias que no se le han dado a ningún gobernante en el paÃs.
Ello explicarÃa hechos aparentemente inexplicables. Me refiero, por ejemplo, al hecho de que algunos de los más cercanos colaboradores del Presidente puedan andar tan cerca del ensortijado mundo de los negocios, sin que ello produzca una sola investigación o levante alguna suspicacia; tampoco me imagino qué hubiera pasado en los gobiernos anteriores si a los hijos del presidente Samper o del presidente Pastrana les hubiera dado por montar su propio chiringuito con el propósito de exportar artesanÃas y de paso explotar a los artesanos. De seguro, hace rato habrÃan tenido que dejar la empresita.
Como tampoco entiendo el que una gran mayorÃa de colombianos haya decidido hacer caso omiso de las denuncias que se han hecho dando cuenta de la presencia de narco-paracos o de sus testaferros en importantes listas uribistas. Hace quince años, esas denuncias servirÃan para decir que nos estamos volviendo una narcodemocracia. Hoy, los narcos se han convertido en respetables delincuentes polÃticos. A quienes se atreven a denunciar la penetración de esta versión maquillada del narcoparamilitarismo se les descalifica por obstruccionistas y en lugar de que la justicia investigue sus denuncias se les exige a ellos probar que lo que denunciaron no es una injuria. Si eso casi le pasa al ex presidente Gaviria con sus denuncias, no quiero pensar qué le puede pasar a un pinche cristiano.
Por no hablar de lo convenientemente camuflados que han pasado los dineros del narcotráfico en esta campaña, a pesar de que esta sea una contienda donde campean como nunca los dineros calientes â??como bien le advirtió un congresista a MarÃa Teresa Ronderos en Semanaâ??. Hace ocho años, la penetración del dinero del narcotráfico casi tumba a un presidente. Era inevitable no verla. TenÃa figura de elefante. Hoy, en cambio, a pesar de que no hay uno sino varios elefantes rondando por el patio trasero, nadie habla de ellos. Ni siquiera monseñor Rubiano (autor de la parábola que hizo historia) los quiere ver. En la entrevista que le dio a Yamid Amat, ayer en EL TIEMPO, bendijo la forma como el Gobierno está adelantando la desmovilización de los narcoparamilitares y no vio el cipote elefante que hay detrás de ellos. Un elefante que incluso convierte en polvo el delito de testaferrato al permitir que la FiscalÃa tenga la potestad de ver si investiga o no a quienes hayan sido beneficiarios del narcotráfico. Con esta medida, se sepultan las posibilidades para abrir en un futuro otro proceso ocho mil.
Por cuenta de la teorÃa del mal menor, el paÃs se ha ido acostumbrando a cohabitar con los â??parasâ?? y, por ende, con el narcotráfico. Bajo el talante de Uribe, esta acomodación se está dando sin mayor tropiezo. Muchos son los colombianos que, equivocadamente, piensan que entre los dos males, el mal menor es el del narco-paramilitarismo, como si las motosierras de los narcoparamilitares fueran menos peores que las minas quiebrapatas de las Farc, o como si fueran menos dolorosos los desplazamientos causados por los paramilitares que los de la guerrilla. Pero, claro, mientras Uribe nos mantenga las carreteras limpias de culebras los fines de semana, nada más tiene importancia.
HuÃa
Sincelejo. En el momento en que trataba de huir con una plancha eléctrica hurtados en una residencia del barrio La Selva fue aprehendido Luis Alfredo Serpa Arias. En su poder se encontraron un abanico, una licuadora y la plancha, elementos avaluados por su propietario en 80 mil pesos. El robo sucedió al medio dÃa del martes en La Selva. Para neutralizar las acciones de los grupos de delincuencia organizada en este y otros sectores, la PolicÃa implementó operativos y controles que comenzaron a dejar buenos resultados.
cogieron en Villa Mady
Con champú falsificado
Sincelejo. Con una alta cantidad de champús falsificados fue capturado un individuo en una residencia del barrio Villa Mady.
Se trata de Alfonso Hurtado Moreno. Según la PolicÃa en su poder se encontraron más de 30 frascos con marcas de champú Sedal, Head Shoulders, Pantene y Palmolive. "Los productos son de fabricación casera y el reembasado fue totalmente falsificado, violando la ley", señaló la PolicÃa.
A precios bajos
Para las autoridades, al parecer Hurtado Moreno realizaba este tipo de prácticas desde tiempo atrás y a bajos precios comercializaba el producto en algunas tiendas y locales comerciales de la zona periférica de la capital.
Hurtado es natural de Sincelejo. Ayer fue dejado a disposición de la FiscalÃa.
Incautan
Sincelejo. En el barrio La Ford de esta ciudad fue aprehendido Mauro Gutiérrez Morales, de 22 años, luego de que se le encontrara en su poder 39.9 gramos de marihuana. El aprehendido y la sustancia incautada fueron dejados a órdenes de la autoridad competente.
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